domingo, 1 de julio de 2007

18 DE JULIO: JORNADA DE REFLEXIÓN POR EL ATENTADO A LA AMIA


Una atroz muestra de intolerancia
El cobarde e inexplicable atentado terrorista a la sede de esta centenaria entidad judía, constituye no sólo una muestra inaceptable de estrechez ideológica, sino también una afrenta contra toda la comunidad internacional, la cual debe procurar manifestarse en todos los ámbitos y ocasiones posibles en favor de la paz, demostrándole a los absurdos fundamentalistas que su locura no tiene cabida en este mundo.
El 18 de julio de 1994, a las 9.55 hs., un monstruoso estruendo sacudió la tranquilidad de la calle Pasteur, de la ciudad de Buenos Aires, cuando se produjo una feroz explosión frente a la Asociación de Mutuales Israelitas Argentinas (AMIA). En esa inhumana tragedia provocada por dementes involucionados, 86 inocentes perdieron la vida y algo más de doscientos resultaron heridos.
La AMIA había sido fundada cien años antes, en 1894, para contribuir a generar condiciones que facilitaran el cumplimiento de la Ley Judía. Y a través de los años, con los sucesivos contingentes de judíos que llegaban a la Argentina, la AMIA fue ampliando sus actividades.
En 1945, poco después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, se inauguró el edificio de la calle Pasteur 633, el mismo que posteriormente fue víctima del atentado terrorista. En la sede de la AMIA funcionaba un teatro, un salón de conferencias, un departamento de Acción Social, otro de Cultura y Juventud, un seminario de Maestros, un archivo sobre temas del judaísmo en la Argentina, una biblioteca y un museo. Además, contaba con otros departamentos y secciones de una asociación de ayuda, asistencia y promoción de las actividades de la comunidad judía en la Argentina.
Todo ello fue devastado por un cruel acto terrorista, una acción criminal movida por el odio del racismo que impactó en las conciencias de todos. Por ello es que, para evitar la reiteración de tragedias de este tipo, debemos crear un firme compromiso en las nuevas generaciones de trabajar para la paz duradera de todas las naciones, credos y razas del mundo. Sin ninguna distinción.